
PARANORMAL ACIVITY
Hola amigos, nuevamente con ustedes con la crítica nuestra de cada semana, y esta vez con una producción que se las trae,
Cuándo hace tres años unos productores amigos me comentaron que habían presenciado en privado, la proyección de este documental-ficción, me habían alertado que este film si bien no era original, tenía muy buena propuesta en el género del horror, teniendo en cuenta que solo había costado once mil dólares
Ahora bien, el cine es una cosa, y el espectáculo de horror es otra, todos podemos sugestionarnos, ser empático con los personaje e imaginarnos por un instante, por ejemplo, que una noche escuchamos ruidos, y despertamos asustados, ¿quién no sintió alguna vez ruidos extraños en su casa?¿quién no despertó sobresaltado temiendo encender la luz?- Si es por asustarnos, podemos contar historias en una noche de tormentas y a la luz de las velas y el efecto será lo mismo que el horror que podríamos sentir si un día nos despertamos y tenemos a un lado a la Moscatito durmiendo desnuda, y complacida y cuando nos damos vuelta tenemos del otro lado, en la misma posición a Zulma Lobato, esa sensación de ver algo asquerosamente real, tan bizarro y monstruoso que el solo imaginarlo nos produce un efecto adrenalínico que nos transporta a los miedos mas básico, y este tipo de pavor es lo que provoca este film, los elementos que producen miedo son simples, alejados de toda explicación posible, de toda acción artística, pero muy eficientes, bueno, mucha adrenalina, pero de cine…nada.
Rodada a modo documental, se narra una historia de movimientos y sucesos paranormales desde el punto de vista de una pareja con una relación sentimental presentada de manera realista con sus respectivas reacciones de incredulidad, sorpresa, curiosidad y temor ante los sucesos que se están aconteciendo en su propio hogar. Con un inicio lento, con pequeñas muestras de manifestaciones paranormales, expuestas de forma comedida para no exaltar una puesta en escena extravagante, que hiciera perder credibilidad al modo argumental con el que se expone la trama, tanto la naturalidad de la pareja protagonista hasta el aterrador pasar de los minutos grabados durante la noche, es tan posible, como el horror relatado anteriormente.
Ya pasamos por esta experiencia de que todo es filmado, a pesar de que lo que suceda el que aprieta el botón de grabar no lo suelta así le estén cortando el dedo.
No estamos ante una obra mayúscula, ni siquiera ante una innovación en este subgénero iniciado de forma desafortunada por "El proyecto de la bruja de Blair", pero si ante un proyecto que no aburre, que mantiene la atención del espectador, sus personajes transmiten frescura y credibilidad, y en el que se evitan excesos argumentales para intentar mantener una cierta cordialidad con su pretensión de hacer participe al espectador de las sensaciones que experimentaría en una situación similar, logrando sorprender sin recurrir al susto fácil. Sin duda un buen inicio, como opera prima de su creador Oren Pili, pero ahora sería bueno verlo hacer cine, y ver si con los elementos que la cinematografía exige (que es arte) logra convencer como director.
Para ver una noche de tormenta acompañado por la MOSCATITO.
Nota: como espectáculo de horror, 9
(Pero convengamos que esto, no es cine)